La lealtad institucional.

El funeral, por las víctimas de Adamuz, en Huelva.

Este es un ejemplo clásico de cómo la ruptura de la lealtad institucional y de la disciplina de protocolo puede generar un momento de confusión y tensión en un acto de altísima sensibilidad, como fue el funeral por las víctimas del accidente de Adamuz en Huelva organizado por el Obispado.

El incidente protagonizado por el presidente Moreno Bonilla junto con la alcaldesa de Huelva Pilar Miranda, ambos del partido Popular,  permite analizar varios errores fundamentales desde la perspectiva técnica del protocolo y la coordinación entre instituciones:

1. La ruptura de la «Línea de Saludo»

En presencia de los Reyes, el protocolo es extremadamente rígido para garantizar la seguridad y la solemnidad. Existe un orden de prelación claro:

  • La primacía de la Corona: En un funeral de Estado o con presencia real, los Reyes marcan el ritmo del acto.
  • El error de la Alcaldesa y el Presidente: Al adelantarse a abrazar a las víctimas mientras los Reyes ya habían iniciado su recorrido, rompieron la línea de saludo y se interpusieron en el espacio reservado para los monarcas. Esto se interpreta como un intento de «protagonismo» que quiebra la lealtad hacia la institución de la Jefatura del Estado.

2. El papel del Jefe de Protocolo (La «rectificación»)

La retirada del Presidente y la Alcaldesa por parte del Jefe de Protocolo de la Junta es, en realidad, un acto de gestión de crisis.

  • Indicación de Casa Real: El Servicio de Protocolo de la Casa de S.M. El Rey tiene la responsabilidad de que el acto sea impecable. Si detectan una «invasión» del espacio real, deben pedir de inmediato a sus homólogos (en este caso, al de la Junta) que retiren a sus autoridades.
  • Lealtad profesional vs. Lealtad política: El Jefe de Protocolo de la Junta actuó con lealtad a la norma técnica y a la Casa Realincluso teniendo que «corregir» físicamente a su propio jefe superior. Esto demuestra que el protocolo está para proteger la imagen de la institución, incluso de los errores de sus propios representantes.

3. Las consecuencias de la falta de coordinación

Este incidente ilustra perfectamente por qué la lealtad institucional es vital:

  • Distracción del foco principal: El foco debían ser las víctimas y el duelo. El incidente convirtió el protocolo en noticia, lo cual es siempre un fracaso para cualquier equipo de organización.
  • Tensión interinstitucional: Aunque se intentó minimizar, estos gestos suelen interpretarse como una falta de respeto hacia la Corona y obligan a los servicios de protocolo a realizar «reuniones de reparación» posteriores para que no se repitan.

Análisis ético del protocolo en este caso

El argumento de las autoridades suele ser la «espontaneidad» o el «cariño» hacia las víctimas. Sin embargo, en la alta política:

  1. La espontaneidad no excusa el orden: El afecto no debe colisionar con el respeto al rango de las instituciones presentes.
  2. El lugar y el momento: Había momentos antes y después de la intervención de los Reyes para que las autoridades locales mostraran su apoyo a las familias sin interferir en el saludo real.

Este caso se estudia a menudo como un ejemplo de «invasión de competencias protocolarias» y de cómo un servicio de protocolo (Casa Real) debe imponer su autoridad para restaurar el orden establecido.

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