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El abuelo Diego.

Diego Romero Bernal

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El abuelo Diego.

Al abuelo Diego, Diego Romero Bernal, lo conocí tan solo en fotos. La foto suya presidía LA CULMEN desde  el despacho de mi padre, su hijo Manuel Romero Pérez. Aquella y  otra fotografía que estuvo siempre en casa mantuvieron siempre entre nosotros su memoria. Por la fotografía de  casa, sentado en un sillón de madera conocíamos que desde muy joven vivió imposiblitado en su autonomía física.

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Con la abuela Andrea, mujer fuerte y de carácter aunque muy afable, conformó una de las banquillas más pujante de finales del XIX y comienzos del XX allá en la calle Peñuelas, al fondo de su vivienda, en la casilleta, en donde formaron una gran familia de zapateros, además de la conformada junto a sus cuatro hijos. Allí  trabajaron con tesón hasta 1912, año en el que se conformó la primera fábrica mecanizada de zapatos de Valverde del Camino en la que el abuelo Diego fue socio fundador y uno de los principales impulsores. Después formaría sociedad en la INVAL para un poco más tarde fundar la CULMEN en el barrio de Triana ya con mi padre al frente.

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Hombre de profunda formación cristiana, perteneció a la Adoración Nocturna, fue socio fundador del Centro de Propaganda Católica (Casino “El Católico”). (*)

Diego Romero Bernal  a mediados de 1916, fue fundador y presidente del Sindicato Católico de Zapatería que estaba formado por unos 40 maestros zapateros y otros tantos obreros.

                Paralelamente, y siguiendo las directrices de la Confederación Nacional Católico-Agraria, creada en la Asamblea de Valladolid de 1916,  en Valverde se formó una Caja  de Ahorros y Préstamo en el Centro Católico, al amparo de la ley de sindicatos agrícolas de 1906, interclasista, sidicato-cooperativa donde patronos y obreros se beneficiaban de una actividad con  tres funciones; Empresarial, mutualista y cultural

Empresarial; Créditos, comercialización, compras, etc.

Mutualista; Se constituía como una aseguradora para los bienes de producción y seguridad social de las personas.

Cultural; La promoción cultural era otro de los objetivos.

Hoy día de San Diego de Alcalá, en la figura del abuelo Diego es mi deseo rendir un homenaje de admiración y reconocimiento a su obra, su amor por la zapateria, sus zapateros y a Valverde.

En nuestra familia Romero han seguido llegando Diegos a sus cuatro ramas; Castizo, Álvarez, Dominguez y Mantero.

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Foto de A.Bruno Romero

A ellos y sus decendencias, ¡feliz día a todos!  

(*)SANCHEZ CORRALEJO, J. C.: “ La Adoración Nocturna de Valverde del Camino en la crisis de la Restauración (1904 – 1921): Instituto religioso y escuela de pensamiento católico – conservador “, en Anuario de Investigaciones Hespérides, vol. XII (Córdoba, 2004

Delicioso libro de Manuel Chaves prologado por JOSÉ NOGALES . Una serie de escritos sobre temas sevillanos.

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Reproducimos aquí, más abajo;  Con Luz y a oscuras , artículo en el que Chaves relata la puesta en servicio del primer alumbrado Publico en Sevilla, obra de nuestro paisano Don Rodrigo Caballero Illanes.

El Prólogo.jose-nogales-0033

Al que leyere...

Este es un libro que yo vi nacer: mejor dicho, que contribuí un poco á que naciera. Por esto me juzgo ligado á él con ciertos vínculos espirituales que me redimen de aquella virginidad de prólogos en que hasta ahora he vivido. Ni los hice para los libros ajenos, ni los pedí para los míos.

Y es que, para los ajenos, creí siempre que me faltaba autoridad; y para los míos, que me faltaba aquella cualidad excelente que tendrían que poner de manifiesto por anticipado juício de la obra.

Con el presente libro todo aquel propósito casi huraño ha venido á tierra, y ya he dicho la razón. Ahora, lo que quiero decir al público es cómo debemos alegrarnos de que lo efímero y volandero se haya fijado en moldes estables y, como ahora se dice, definitivos.

He aquí cómo nació este libro: en Enero de 1901 comenzó la publicación de El Liberal en Sevilla, de que fuí Director durante algunos meses, con verdadero regocijo de mi alma. Esta satisfacción tenía dos motivos de índole sentimental: que era El Liberal y se publicaba en Sevilla.

Al empezar, dije á Manuel Chaves:—¿Por qué no haces una sección tuya, en que nos traigas algo de lo mucho que sabes y conoces, acomodándolo al paladar del público numeroso y al molde especial del público moderno?

Estas invitaciones al trabajo no se le dirijen en balde á Manuel Chaves, uno de los espíritus trabajadores é inquietos que afirman, frente á la Andalucía legendaria y pasiva, la Andalucía productora é inteligente.

Desde el segundo ó el tercer número de El Liberal apareció la sección titulada «Cosas nuevas y viejas». Lo que comenzó en Enero acabó en Diciembre. Un año, día por día, servimos á los lectores la paciente labor de Chaves, que era, burla burlando, un pedazo de historia, fragmentaria, anecdótica, concentrada, en que había de todo: desde lo trágico á lo exquisito; desde lo terrible á lo picaresco.

Y esto—hay que decirlo lealmente—aun sin tener en cuenta otras valiosas condiciones de la producción, revela una profunda cultura y un magno esfuerzo, que supone por anticipado muchos años de trabajo perseverante y abrumador, no recompensado sino por la estimación del público.

Acaso porque todos, confesándolo ó no, apreciamos en mucho aquellas cualidades en que no abundamos, yo admiro la obra paciente é inteligentísima de los eruditos, de los bibliógrafos, de los escudriñadores de las fuentes vivas en nuestra literatura, en nuestra ciencia y en nuestra historia. Y esta obra de perseverancia y sabiduría se realiza con admirable solidaridad. Como en los esfuerzos científicos, estos empeños literarios se enlazan, se completan, se ordenan á través de los años y de los siglos.

Sevilla fué siempre, y lo es ahora, un admirable taller para esta persistente labor de sabiduría. Yo tengo ganas de decir al «gran público», á ese público que está formado por cientos de miles de lectores diarios, quiénes son y qué representan en la moderna cultura española esos eruditos andaluces cuyos nombres llegaron á él á través de las Academias, de las Corporaciones oficiales, de las referencias volanderas de los periódicos en notas fugaces é inexpresivas.

El círculo de lectores se va ensanchando: este es un excelente síntoma; la Prensa, machete en mano, abre sendas claras y ventiladas en el bosque enmarañado de nuestra ignorancia secular. Ella abre el camino; el convoy viene detrás. Es un error el de los que creen que la Prensa absorbe por completo y para siempre la parte de inteligencia activa con detrimento del más hondo y apacible saber. La Prensa abre camino, hace lectores….

Uno de nuestros propósitos era ese: utilizar la Prensa como vehículo y cargar en ella la cantidad de cosas viejas que admitiese: así se irían repartiendo. Para esto—exigencias inevitables del público—había que escoger lo raro, lo ameno, lo interesante: aún no está el niño grande para ingerir muchas y serias dosis de paciente estudio.

Y Manuel Chaves cumplió su encargo tan liberalmente, que con aquella serie de Cosas ha podido componer el presente volumen, ya pasado en autoridad de cosa juzgada, y lo que es más, aplaudida.

Seguramente ha de haber alguna flor fresca en el ramillete, pues Chaves tenía materia sobrada á mano, y no es hombre que se la reserve, al contrario de otros eruditos, que todo lo que pueden lo reservan como si ganara réditos. Y ¡cuántas otras cosas sabrosísimas, de gran interés literario é histórico, habrá tenido que reservar y dejar en el fondo de los cajones, por esta ridícula meticulosidad que ahora nos ha entrado, por esta pudibundez externa que destierra todos los desenfados del ingenio antiguo, aunque permite toda licencia al ingenio contemporáneo!

No podemos reproducir los felicísimos y audaces rasgos de nuestra literatura picaresca, moralmente inofensiva, porque el donaire es ingenuo, natural y bien encaminado, mientras corren, exquisitamente encuadernadas, todas las alambicadas porquerías de la literatura francesa,—que no tienen acceso en otras naciones—y esto me hace pensar en el antiguo problema de si la moralidad será cuestión de climas… y de lenguajes.

Me place lo exquisito de esa literatura, aunque se acomoda mi ánimo mejor á los sabrosos desenfados de la nuestra.

Y es que adoro nuestras formas castizas, nuestro «modo de hacer», el resplandor de nuestro ingenio solariego, la gracia ingenua, socarrona y admirable de nuestros grandes escritores. Y es más: pienso en que los señores franceses venían en los siglos XVI y XVII á buscar comedias, á buscar Autos, á buscar novelas, á empaparse en nuestro ambiente, para fusilar nuestra producción, hacerse el paladar y revendernos la «lengua de Molière» en nuestra propia salsa…

Era una especie de combinación como la que ahora hacen con nuestros vinos. Allá van nuestros mostos blancos, fuertes, sensuales, apetecibles. Los tiñen de negro con singular maestría, los perfuman, los aderezan, los disponen con sugestivo bouquet, y nos los revenden con fe de bautismo de Burdeos ó de Borgoña… Total, seis botellas que vienen, representan el valor de una pipa que va. Ni más ni menos. Son gastos de nacionalización que nos cargan en cuenta.

Y, ahora que recuerdo: Manuel Chaves también ha pasado la frontera y nos lo han devuelto, con un acento de lo más tirano. En los periódicos taurinos del Mediodía, de la Provenza, figura Chavéscomo una autoridad in ré taurina, por aquellos folletos sobre Pepe Illó… y demás documentos del ramo, que ha sacado á luz. Es delicioso.

Lo que quise decir—y no es poco—es que Chaves es un escritor que pasó la frontera, precisamente por lo castizo, por lo apegado á nuestro riñón, por lo que tiene de españolizado, por sus cosas viejas, que son nuestras cosas.

Y si esto se estima en el extranjero, ¿cómo no lo habíamos de estimar en nuestra casa!

Sí se estima. Lo sé. He podido apreciarlo precisamente en estas Cosas viejas, en cuyo nacimiento me llamo un poco á la parte. Cartas sobre las tales Cosas, recordatorios, adiciones, rectificaciones, oposición, aprobación, me daban á entender que interesaban.

Si interesaron entonces, ¿cómo no ahora? Ahora y siempre.

Son Cosas incitantes, regocijadas ó trágicas, pero andaluzas. Juntas, no tienen más fin que el de presentar un estado de alma; separadas, no tienen más objeto que regocijar al lector ó hacerle sentir la angustia de lo histórico….

Por uno y otro propósito, mi parabién á Manuel Chaves; mi aplauso al conjunto de eruditos sevillanos, de grandes artistas, de pacientes trabajadores en el orden intelectual, que han formado una de las bases de nuestra cultura moderna.

De Sevilla hay que hablar mucho. Pero mucho. Dios dirá.

JOSÉ NOGALES.

CON LUZ… Y Á OSCURAS.

Cuando las sombras de la noche se extendían sobre Sevilla en aquellos tiempos de la Inquisición y de los monarcas absolutos, era preciso ser hombre de más de mediano valor para atreverse á recorrer solo las calles, la mayoría de las cuales eran estrechas, tortuosas y en las que abundaban las lóbregas travesías, las encrucijadas sombrías y los rincones misteriosos y los pesados arquillos de feísimo aspecto.

Los faroles y candilejas que las hermandades solían poner en retablos y cruces que tanto abundaban, era el único alumbrado que podía guiar al transeúnte en aquellas tinieblas, por las que se resistían á penetrar en no pocos barrios las rondas y las patrullas que de tiempo en tiempo tenían obligación de recorrer sus demarcaciones.

Los criminales, los ladrones, la gente de malísimo vivir, eran únicamente los paseantes que desde el toque de la Queda hasta ser de día vagaban por las calles, y rara era la mañana en que en las collaciones de la Feria, san Vicente, santa Cruz, la Macarena ó san Pedro, no aparecía algún hombre muerto ó se tuviese noticia de alguna casa robada ó de algún atropello bárbaro cometido entre las sombras y el silencio.

Dueña en absoluto era la gente maleante de la ciudad por las noches, y únicamente en alguna gran solemnidad, se solían hasta las nueve ó las diez iluminar las casas por el vecindario por apremiantes órdenes del Asistente.

Hasta el siglo XVIII no se les ocurrió á las autoridades locales la feliz idea de que estableciendo alumbrado público, podrían evitarse muchos desmanes que favorecidos por las sombras se cometían, y á este efecto se ensayó el plan que ya en otras capitales se había llevado á cabo.

Era en 1732 Asistente interino don Manuel Torres, y á este buen señor, así como á su inmediato sucesor, don Rodrigo Caballero Illanes, se deben los primeros ensayos de alumbrado, pues ordenaron al vecindario que desde las primeras horas de la noche del invierno de aquel año hasta las doce, los vecinos colocasen en las ventanas de sus casas faroles que disipasen de algún modo las espesas tinieblas.

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El día 15 de Octubre comenzó á cumplirse lo ordenado por las autoridades, y es curioso el hacer constar que hubo una verdadera oposición por parte de la gente de los barrios bajos á la novedad de los faroles, dándose con frecuencia el caso que apenas eran encendidos muchos de ellos, los mozos de barrio y algunos pájaros de cuenta destruían á pedradas los cristales, volviendo á dejar las calles en aquellas sombras que tanto favorecían sus planes.

Así continuaron las cosas muchos años, apesar de los edictos de 1754, 1757 y 1758, siendo inútiles cuantos esfuerzos se hicieron por obligar á respetar el alumbrado, que siguió constituído únicamente por los farolillos que adornaban las cruces y retablos, que sostenían sus hermandades y cofradías.

En 1760 el Asistente, D. Ramón Larrumbe, dando una prueba de cultura, volvió á tomar disposiciones sobre el asunto, y el día 27 de Octubre se fijó é hizo publicar un bando en el cual se leen estos párrafos:

«Manda el señor Asistente que todos los vecinos de esta ciudad, barrio de Triana y sus arrabales, desde 1.º de Noviembre próximo hasta fin de Abril del año que viene, pongan faroles en lo exterior de las casas, que den luz á las calles y pasos públicos; lo que han de ejecutar desde media hora después de oraciones hasta las once de la noche: pena al que contraviniere lo mandado, de dos ducados por la primera vez, cuatro por la segunda y ocho por la tercera, aplicándose dichas multas al ministro, soldado ó persona que denunciare la contraversión en el todo ó parte de lo mandado…» Y más adelante se añadía: «Que desde las once de la noche en adelante, ningún vecino de cualquier calidad y condición que sea, pueda andar sin luz por las calles, llevándola por sí ó por sus criados con linterna, farol, acha ó mechón; pena al que contravenga, siendo persona distinguida, de seis ducados de multa con la referida aplicación; y al que no sea de esta circunstancia se le tendrá por persona sospechosa, y se le tendrá en la cárcel, para que averiguado su modo de vivir, se le dé el destino correspondiente, etc., etc.»

Por último, se acordaba que á las ocho de la noche se cerrasen todos los bodegones, botillerías y tabernas, adoptándose otras disposiciones para mantener el sosiego y la seguridad de la ciudad.

Pero tales acuerdos, apesar del buen celo que el Asistente y sus delegados tuvieran, no fueron bien cumplidos ni mucho menos como se ordenaba, y lo del alumbrado público vino á quedar como antes durante diez años poco más ó menos, aun habiéndose repetido los bandos en 1761 y 1766.

En el bando de 20 de Octubre de 1770, se volvió con más energía á encarecer la necesidad del alumbrado, por el Asistente D. Pablo de Olavide, añadiendo esto, que da idea de cómo andaba la seguridad pública por las noches en las calles de Sevilla:

«Habiendo acreditado la experiencia no se había podido evitar que en horas extraordinarias transiten personas sospechosas, pues en fraude de ellas se ha verificado encontrarse sujetos de esta clase después de las doce de la noche, con la cautela de llevar luz é ir separados para que no se les pudiese detener por las rondas: considerando su señoría que en semejantes horas nadie sin motivo urgente debe estar fuera de sus casas y que el mero hecho de carecer de esta legítima causa le constituye en sospecha», se ordenaba que fueran detenidos cuantos vecinos fuesen encontrados, como medida más expedita.

Disposición fué esta, que se confirmó y amplió más tarde en otro bando del mismo Olavide de 22 de Octubre de 1772, en el que se lee: «Toda persona que se encuentre después de dada las doce de la noche hasta el primer toque del alba, que no sean sujetos conocidos, en quien desde luego se excluye toda sospecha y que aunque lleve luz y vaya solo, no se verifique causa legítima urgente que le precise á transitar á aquella hora, cuya verificación (¡!) se haya de hacer en el pronto por la ronda ó patrulla que lo aprediesen, y no acreditándose la urgencia, se ponga preso y haga justificación de su vida y costumbres para tomar la providencia correspondiente conforme á lo que resulte…»

Ya se ve, pues, que entre el mal alumbrado y la gente non sancta, era harto arriesgado transitar por las calles en los buenos tiempos de la fe y de las venerandas tradiciones, pudiendo decirse que apesar de repetirse nuevos bandos sobre alumbrado en 1777 y 1779, hasta 1791 no contó Sevilla con un verdadero servicio, gracias al Asistente Ábalos, que, por cuenta del Ayuntamiento y cargando una contribución á los propietarios de casas, colocó faroles en todas las calles, los cuales faroles eran de forma adecuada y de dos mecheros, durando el alumbrado desde 1.º de Octubre de 1792 al 24 de Junio de 1793, las noches que no hacía luna, y terminando en el comienzo del verano.

D. José Ábalos nada olvidó para el mejor resultado de la reforma, y á este fin montó un cuerpo de celadores ó faroleros á los cuales ordenaba que «los mozos del alumbrado deben aderezar sus faroles diariamente, de forma que se hallen corrientes para encenderlos á las horas señaladas; cada uno recorrerá su partido de continuo para avivar el que se amortigüe ó encender el que se apague con atraso. Estas maniobras las han de hacer con actividad y prontitud: para ello y que no tenga disculpa, han de ser mirados mientras lo ejecuten con la detención y preferencia debida al público, á quien sirven, no deteniéndose con pretexto alguno á que siga su ruta por las personas más privilegiadas».

Desde los tiempos de Ábalos el alumbrado público siguió con diversas alternativas, siendo objeto de lucro para contratistas y negocio seguro para algunos graves señores, en perjuicio del pueblo en general, hasta que don José Manuel Arjona, hacia 1827, lo reorganizó con muy buen acuerdo, estableciendo los faroles triangulares sobre pescantes de hierro.

En 1839 tenía Sevilla mil faroles de un nuevo sistema inaugurado en 13 de Agosto de 1836, faroles de reverbero que causaron no poca admiración del pueblo.

Por último, terminaré estos apuntes consignando que al establecerse el gas, la calle de las Armas fué la primera que tuvo el nuevo alumbrado, poniendo término á aquellos tiempos en que nuestros abuelos tenían de noche la ciudad con luz… y á oscuras.

firma, Manuel Chaves

Cayuela, Alcalde Presidente del Ayuntamiento

de

Valverde del Camino.

 

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De Cayuela a Mora , de Mora a  Álvarez y de ahí a Blanco

Con su discurso abrió la campaña a las Municipales de 2019 en la que tendrá, con toda probabilidad,  que buscar apoyos si quiere seguir siendo alcalde.

 

Cayuela empezó su discurso en “Cayuela” para poco a poco “en este caso”, ir rebajando la acritud presente en el discurso del portavoz popular en esta sesión de investidura, tónica dominantes en los Plenos de estos más de cinco años del gobierno popular en el Ayuntamiento valverdeño.

Mora. Cayuela fue entrando poco a poco, en la parte central de su discurso,  en Mora para tras una oferta de colaboración con sus oponentes políticos, los de dentro y los de fuera, iniciar una serie de promesas electorales, comenzando con un brindis al sol para congraciarse con sus vecinos más inmediatos para proseguir con otras promesas de tono menor aunque necesaria, muy necesarias en el día a día municipal.

Álvarez, apareció el Álvarez en el tercer tramo de su discurso, tras su tercer trago a la antiestética botella de agua, cuando ya sonriendo, más distendido recordó;  a su padre, su referente en muchas cosa, su madre, hermana y cuñado, sobrinos, tías, suegros y por último a “su pareja”, en presidente siempre del plenario pero tierno, afable y en un gesto cómplice con su “pareja”, haciéndonos partícipes a todos, presentes y ausentes, de “su momento”.

Blanco, abrió en Blanco su hoja de ruta para arengar a los suyos, a sus colaboradores, vecinos, etc. con un , “en este caso”; ¡Adelante!, ¡adelante!, ¡adelante!…

Pues, suerte, suerte a vuestra ilustrísima en esta andadura, por su salud y por el bien de Valverde, señor Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Valverde del Camino que es mi pueblo.

Quiero para mí, el coche más grande que “haiga”

 

Circulando este mediodía de bochorno y calor nuevamente en este veranillo del membrillo, con mi moto por la Pasarela de Sevilla, entre la fuente de la Cuatro Estaciones y “El Caballo”, me he topado con el impresionante Cadillac granate descapotable (ver foto) que ante mí, fue circulando señorial y cadencioso por uno de los paseos más agradables de Sevilla para estos menesteres.

Un Haiga en Sevilla.

Un Haiga en Sevilla.

Al momento,  vinieron a mi memoria imágenes de aquellos cochazos imponentes que cuando niños nos hacían embelesarnos ante su aspecto. Eran coches pertenecientes a toreros, empresarios venidos arriba, duques y algún Ayuntamiento, como el de Sevilla.

Recuerdo los Mercedes de los toreros cuando aparcaban en la Puerta de la Plazatoros en la calle Arriba. Hace unos años que tuve la suerte de conocer personalmente y compartir burladero en el callejón de la Plaza de la que era empresario a Pedro Martínez “Pedrés”, al que relaté y describi,  con todo lujo de detalles aquel Mercedes 220D con el que solía llegar a Valverde a torear formando  terna con Litri y Posadas.

Vino, ¡cómo no !, a mi memoria aquel día que en Valverde, en el Valverde de nuestra niñez, pudimos disfrutar de la mayor concentración de “haigas” que recordar podamos, serán muchos los que aún recuerden aquella jornada de jubilo. No tengo fijada la fecha, debió ser a finales de los años 50, posiblemente en 1958.

En la Iglesia Parroquial de Valverde se casaban; Pepita Arroyo y Jorge Zarza Fleming, ¡ pareja del momento! . Para entonces a Mercadona ni estaba ni se le esperaba y en la calle José Franco  funcionaba a pleno rendimiento la Fábrica de Muebles de lujo “LOS ZARZALES”, propiedad de don Juan Zarza y Jorge su director.

El coche de los novios quiero recordar que fue cedido por la familia Pelayo de Huelva que por entonces, solían  pasar sus temporadas campestres de primavera en la magnífica casa que poseían, junto a la carretera,  en la “bajada de Puente”, dirección Huelva justo frente a lo que hoy es  la urbanización “Montearoma”.

El Valle de la Fuente, desde la esquina de la calle Nueva hasta la Farmacia, entonces, de Hidalgo,  lucía con el aspecto de gran ciudad, tal como  muestra la curiosa foto que inserto más abajo. La acera de enfrente, en cambio, desde la casa de Limón  el Diputado, hasta el “Católico” recoge el ambiente de curiosos e invitados.

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haiga.

1. m. coloq. Esp. p. us. Automóvil muy grande y ostentoso,normalmente de origen norteamericano. U. m. en sent. irón. *

*Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Otra oportunidad perdída…

El pasado jueves,8 de septiembre de nos fue el último de los poetas de la generación del 19, justo el día que el Ayuntamiento en Pleno Extraordinario entregaba los Honores y Distinciones de Valverde.

José Manuel Villadeamigo , en esos momentos de “cuerpo presente” en Huelva recibía el homenaje de su Ayuntamiento y paisanos, con un respetuoso “minuto de silencio” por parte de los presentes en el Teatro Municipal , donde tuvo lugar la ceremonia y los sones ¡¡enlatados!! del Pasodoble e Himno Oficial de Valverde.

José Manuel Villadeamigo y Obdulio Hidalgo , valverdeños ambos, fueron los autores de la letra,  la música es del Maestro Rojas, nervense. Se da la paradoja que de los tres autores del Himno/pasodoble, sólo el maestro Rojas no es valverdeño y cuenta desde hace años con una calle con su nombre en nuestro pueblo.

VILLADEAMIGO VAZQUEZ, JOSE MANUEL

Valverde del Camino. Huelva. 1.927

 DESTINO

Siempre, Señor, buscando Tu camino

mi vida –permanente encrucijada –

se debate, incapaz, contra un destino

donde a la rosa se enfrentó la espada.

Y entre rosas y espadas peregrino

-honda la herida pero perfumada-

cuando el dolor me acerca a lo divino

el orgullo retrasa la llegada.

 

Si para reencontrarte y retenerte

tengo que desandar todo lo andado

aquí me tienes ya bien decidido;

un nuevo corazón quiero ofrecerte

por mis muchos errores humillado,

y por tan humillado, redimido.

 

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HIDALGO DOMINGUEZ, OBDULIO

Valverde del Camino. Huelva. 1.919

 AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE

Tus brazos son pregones de consuelo

que en ondas milagrosas se propagan,

aromas deliciosos que me embriagan,

caminos de Verdad que van al Cielo.

Son luces que iluminan este suelo

donde el dolor y la miseria vagan,

son símbolos de rendición que halagan,

a todo el que está presto para el vuelo.

Si eres Luz y Verdad,y estás clavado,

por mí, sobre unos troncos de madera,

¡no me dejes que caiga en el pecado!

Haz que camine –si preciso fuera-

tras de tus pasos con mi cruz cargado

para poder seguirte cuando muera.

El Almendro aquel .

EL ALMENDRO AQUEL

Aquel almendro

Aquel almendro

En otra ocasión ya tiré también de la memoria,  de los recuerdos aquellos tan presentes  a pesar del paso del tiempo, en una entrada (http://deislantilla.blogspot.com.es/2008/08/el-pino-ha-sobrevivido.html) que escribí en agosto de 2008.

Aquella entrada y los comentarios que la misma provocó dejaron pendiente para otro momento,  infinidad de imágenes que seguro  permanecen en nuestra memoria , en nuestras vidas .

Imágenes que hoy, encaramado en  el Almendro aquel, deseo dejar plasmadas con la ayuda,  esta vez sí, de fotografías de aquellos lugares que intentaba describir en mi relato agosteño del 2008. 

Son excelentes fotografías de Diego Calero (Studio Foto “MARTA Calero”) que supo conservar  y bien,  Juan Zubía Ugarte (Oñate,  1901- Madrid, 1985) doctor ingeniero industrial que en los años 42 al 56 del pasado siglo ocupó la Jefatura de Mantenimiento de FF. CC. del Estado en su demarcación de Andalucìa. Conocedor de las líneas de ferrocarril bajo su responsabilidad, hasta el punto  que es muy conocida la historia que relatan los ferroviarios de que “Juanito”,  así lo conocen todos los Oñatiarras (sus paisanos), era capaz, con los ojos vendados, de distinguir en qué lugar del trayecto se encontraban por la cadencia del traqueteo del tren.

Fondo documental fotográfico importantísimo para la historia reciente de nuestro pueblo, de nuestra provincia y de nuestra comunidad autónoma que fue cedido a la Fundación Pública Sancho el Sabio con sede en Vitoria por los hijos de Juan Zubía Ugarte y que el Ayuntamiento de Valverde debería de gestionar, si no la cesión de los orginales, si al menos copias documentadas para incorporar a nuestro Archivo Municipal para mayor conocimiento de nuestra historia . 

Foto MARTA Calero. Valle de la FuenteMARTA CALERO.LOGO

 

Jubilación Juan Zubía.

Jubilación Juan Zubí

 

Hoy subo al Almendro aquel, único entre pinos,  que presidia el porche de nuestra casa familiar en  Los Pinos.  Encaramado en lo alto, revestido de “maquinista de la nº18”(Palos); compruebo presión, reviso caldera, cargamento de carbón y con mi ayudante me dispongo a, una vez recibida la orden de salida de Antonio López, jefestación  de El Cuervo, con Pedroreja ya en el estribo (puertas cerradas),  lanzar el ¡¡Píiii….Píiii…!!, y a todo vapor;   ¡¡¡FUFUFUFU…Fú !!!  para al poco tiempo después, en marcha camino ya de San Juan del Puerto, lanzarle el saludo al “Pirra”y la gente de su Venta El PIRRACO; ¡¡¡Pìii…Píii…!!!…chucu, chucu… chucu…

Paso a Nivel de El Cuervo

Paso a Nivel de El Cuervo

En otros momentos, nuestro almendro se convertía en la San Cornelio(la nº 16) o la Santa Rosa (la nº 15) cabeceras de Tren de Mercancias para con su ristre de vagones hacer las maniobras; cambio de vías, desengache de unidades;  pálante, patrás… etc ., al tiempo que desde el carril rojo calamocha del Cuco,  se oía el “tintineo” de las campanillas de la reata de mulas al unísono con;  ¡¡Risto máaaaaa!!, ¡¡Vó´, vóooo!! que, los carreros, los hijos de Gregoria, la guardesa de don Manuel Medina,   desde Pedrolope y   Los Cucos  acarreaban todo el madereo de los palos de eucaliptos que los Moguereños  (Antonio y Manuel) se habían encargado de echar abajo con sus hachazos certeros.

Nosotros, chiquillos todos del lugar, entretanto, con las sillas de tomiza y madera de adelfa hechas por el Guardabuja, tuerto,  en sus casilla de frente a la estación,  al borde mismo  del Cotozarza, emulábamos esa escena acarreando jaces de jara  hasta el murete del porche de nuestra casa que,  a modo de andén de la idílica Estación, conformaba el “muelle de carga ” donde esperaba el  Mercancias tirado por el almendro aquel  de nuestros juegos.,.

DON JOSE BOZA- ANTONIO LOPEZ Y OTRO. Estacion El Cuervo años cuarenta

 

El vídeo que presento más abajo nos trae la esencia de aquellos trenes; EL TREN . Aquel era el tren de nuestros juegos. Su jefe de estación, el “guardabuja”,  sus máquinas, la zorrilla, los revisores, maquinistas, sus ronquidos, pitidos, coches, vagones, vagonetas, etc., todo marcaba nuestro ritmo, nuestros juegos… nuestros sueños…nuestras vidas.

DON JOSE BOZA- ANTONIO LOPEZ Y OTRODon José Boza,  Manuel Romero y Antonio López

 

 

QUIMPER

QUIMPER

Catedral de San Corentino

San Corentino (12 de diciembre en el santoral), primer Obispo de Quimper  ciudad capital del Finisterre en la Bretaña francesa, parece haber vivido entre los siglos IV y V, según su primera “Vita” escrita en el siglo XIII, nace en el 375.  Sus padres le proporcionan una completa formación hasta ordenarse presbítero para posteriormente retirarse y convertirse en ermitaño, “contando para su alimentación y como único sustento con una cubeta llena de agua y un pez en su interior al que cada día le cortaba un trozo y al siguiente  día volvía a la cubeta y hallaba el pez, de nuevo entero…”

Quimper

Quimper

Fue el 21 de junio, Día de la Música, a media tarde y tras un paseo por las aguas del estuario del rio Odete cuando visitamos Quimper ; sus calles, sus plazas, las tiendas  y la Catedral de San Corentín. Se respiraba música por todas partes.

Quimper

Quimper

La Catedral, cuya inclinación de “Las agujas” con respecto al Coro intenta evocar la inclinación del rostro de Cristo en la Cruz, cuenta la leyenda.  Convertida durante la Revolución Francesa en Centro de la Razón. 

Aquel día de San Luis, la catedral nos sorprendió con un concierto de Bombarde y Organo que me inspiró para incluir como fondo musical en el vídeo insertado más abajo que nos muestra la grandeza de su nave central y la belleza de la Capilla de la Magdalena que bajo una excelente vidriera acoje una singular escena del “Descendimiento de Cristo”.

CAPILLA DE  LA MAGDALENA.(*)

En 1642, el pintor de Roma, que se encontraba en Bretaña, un [p. 188] gran celebridad, pintado en el Capilla de la Madeleine, una mesa que fue pagado en parte por la fábrica y parte “por algunos persona de esta ciudad para su entrega. ”

Fue colocado en la capilla, una tumba rodeada de personajes policromada [sic] grande, que despiertan la admiración de la gente del campo.

No se explica fácilmente por qué este monumento, el cual deberá ocupar una cueva o cripta más o menos oscuro, fue colocado en la parte más iluminada de la catedral, donde levanta una atracción  indiscutibles. La relación de los personajes que en número de ocho componen este grupo.

  1. Nuestro Señor Jesucristo, acostado en una mortaja. – 2. José de Arimatea. – 3. St. Juan el Evangelista. – 4. La Santa -Vierge. – 5. Santa María Magdalena. – 6. María, Madre de John. – 7. María Salomé. – 8. El Dr. Nicodemo.

Debemos, al mismo prelado, las vidrieras de las dos ventanas que   iluminan la capilla.

En una de ellas, M.Hirsch representaban a los distintos actos del drama de la Pasión de Nuestro Señor.

Ventana de la Pasión. – 1. La agonía. – 2. La traición de Judas. – 3. La Negación de San Pierre. – 4. La flagelación. – 5. La Coronación de Espinas. – 6. Ecce Homo. – 7. El llevar la cruz . – 8. Jesús despojado de sus vestiduras. – 9. La Crucifixión. – 10. El Descenso de la cruz. – 11. La Piedad.

En el tímpano, ángeles llevando los instrumentos de la pasión.

(*) Traducción de

MONOGRAPHIE DE LA CATHÉDRALE DE QUIMPER
(XIIIe - XVe Siècle)
 
Par R.-F. LE MEN
Archiviste du Finistère ;
Directeur du Musée départemental d’archéologie ;
Correspondant du Ministre de l’instruction publique pour les travaux historiques,
et de la Commission de la topographie des Gaules ;
Associé correspondant de la Société nationale des Antiquaires de France,
Membre honoraire de l’Institut royal d’archéologie de la Grande-Bretagne et de l’Irlande
Membre correspondant de la Société des Antiquaires d’Écosse
de la Société des Antiquaires de Normandie ;
Secrétaire de la Société archéologique du Finistère, etc.