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Archive for the ‘AROAL’ Category

Luis XIV, proclama a Felipe de Anjou el 16 de noviembre de 1700 como nuevo rey de España

Los cambios introducidos por la nueva monarquía eran fundamentales; supresión de los Fueros y las cortes de Aragón y Valencia (1707) y decreto de Nueva Planta, 16 de enero de 1716 en las Instituciones catalanas por el apoyo al Archiduque austriaco Carlos en la guerra de Sucesión; supresión de los consejos de la monarquía y creación, en 1714, de secretarias de despacho (Hacienda, Estado, Gracia y Justicia, Marina e Indias y Guerra), creación de la Armada Real, impulso a la Educación , creación de las Academias, las Reales Fábricas, etc. Obteniendo los mayores éxitos que afianzaron la continuidad borbónica a partir de 1726-1736 con el ministro José Patiño protector de Don Rodrigo Caballero.
REGNE DE VALÉNCE.excomunion

Sobre la Cartuja de Ara ChristiEn el año 1656 el rey Felipe IV le concede el título de Real, y la vida en la cartuja de Ara Christi fue transcurriendo tranquilamente, con excepciones como la Guerra de Sucesión donde los cartujanos se alinearon al bando austracista (anti Borbón).

Historia Constructiva de la Cartuja de Ara Christi-56

Es poco conocido el conflicto surgido entre la Cartuja de Ara Christi y el Mariscal de Campo y Superintendente del Reino de Valencia Don Rodrigo Caballero  Yllanes, que llevó a la excomunión de aquel noble valverdeño, hombre de confianza en los gobiernos de Felipe V.

Don Rodrigo, nos vendrá al recuerdo cada vez que pasemos por la Alameda y miremos hacia las dos torres para la guardia (“Las Torres de los Guardas”) mandadas construir por este noble valverdeño, político borbónico, que fue el impulsor de la construcción del paseo barroco de la Alameda, Albareda para los valencianos.Volveremos en otro momento a hablar de este paraje.

LA ALAMEDA DE VALENCIA-4-2

Fue en 1717 cuando los guardias de la renta (policía de aduanas) sorprendieron y apresaron en la playa de El Puig un carro de la cartuja de Ara Christi que había sido cargado con sal de contrabando procedente de un barco inglés fondeado aguas adentro.

LAS CARTUJAS VALENCIANAS Y SUS PERSONAJES HISTÓRICOS

Los guardias apresaron a los carreteros y llevaron el carro a Valencia, donde don Rodrigo hizo encarcelar a los mozos y los condenó a ser azotados. Los frailes cartujanos alegaron tener inmunidad ante la autoridad civil y pidieron protección al vicario general del Arzobispado, ya que estaba ausente el arzobispo Folch de Cardona, huido de Valencia por su tendencia antiborbónica y pro Archiduque Carlos.

Francisco_de_Solís_y_Folch_de_Cardona

arquebisbeantonioEl vicario episcopal, Jacint Ortí,  también contrapuesto a las autoridades del nuevo gobierno de Felipe V, atendió el recurso de los cartujos y tras oír la opinión del fiscal, amenazó al Superintendente con decretar la excomunión contra él, si en tres horas no ponía en libertad a los trabajadores de la cartuja y devolvía el carro de sal a los religiosos.

Don Rodrigo hizo valer su calidad de caballero de la Orden de Santiago ante la Audiencia, la cual pidió al vicario que se inhibiese, pero éste dio por mal planteado el asunto y publicó desde el púlpito de la catedral la excomunión del Superintendente, fijando el edicto en la tablilla que al efecto estaba en la capilla catedralicia de San Pedro, situada junto a la que en la actualidad alberga el Santo Cáliz.

La Audiencia volvió a instar al Vicario General para que revocase la excomunión, amenazándole con exiliarlo e incautarse de las rentas del Arzobispado, pero el Vicario General lanzó una nueva excomunión contra todos aquellos que obstaculizaran el ejercicio de su autoridad.

El asunto llegó al Consejo Supremo de Castilla y pronto, tres escuadrones de caballería llegaron a los domicilios del Vicario episcopal y otros cuatro canónigos, rodearon las casas y se les notificó su expulsión de España. Don Rodrigo, que seguía sin mostrar intención de entregar a la Cartuja el carro y las mulas, ni de sacar de la cárcel a los criados, solicitó al nuncio de Su Santidad que se le levantara la excomunión, que tanto daño podía hacer a su carrera política, y al mismo tiempo,  desde Francia, el Vicario General y los cuatro canónigos pedían al Rey su indulto.

Ambas mercedes fueron concedidas dos años después y el contencioso acabó con una comida en Barcelona a la que el Superintendente invitó a los cinco canónigos.

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Habanera gaditana

BAELO CLAUDIA.Mayo 2013

BAELO CLAUDIA.Mayo 2013

“Canto un tango y es una habanera…, la misma manera…y el mismo compás…”

Conforme suena la habanera en  el piano con peñízco de Manolo Carrasco la mente se me vá desde Bolonia a la Plaza de San Antonio, desde Chiclana a Valverde, de Camarón al Gatillo, desde los Silillos a la Bahía…

Estoy con quien dice que la música ni se crea ni se destruye, se transforma. Tirabuzones se hacían las gaditanas con las bombas de los fanfarrones y con piedras en los bolsillos, como pastores de la rivera, venían los valverdeños por esa calle peñuelas…Habanera y tango, tango y habanera de Valverde y de todo Cái.

Plaza de San Antonio de pregones y tangos en Cái. Recortes de suelas, sillas zapateras, habaneras sobre sillas zapateras de la Calle Peñuelas.

Valverde por Cái, don Rodrigo Caballero casado con chiclanera, valverdeños en Cái. De Valverde partío a Cádiz y Tarifa el mariscal que nos defendió de los gabachos. Y en Madrid el valverdeño don Rodrigo representó a Cádiz ante la Corte con plenos poderes.

Prioste del Regidor perpetuo, el Nazareno de Santa María, fue Caballero marcandole ruta al Kichi alcalde gaditano de actualidad.

Desde la  Línea, a San Roque, Conil a Chiclana y Cádiz  son muchos los valverdeños que entenderan conmigo lo que he querido transmitir en esta habanera con imágenes únicas de una ciudad que, mira por donde, fueron franceses los que nos la descubrieron y enseñaron a respetarla y admirarla; Baelo Claudia.

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Una obra singular

Enrique Pérez Comendador (1900-1981), nacido en Hervás (Cáceres) aunque muy vinculado a Sevilla en donde impartió clase de modelado, fue un escultor que en su obra, la imaginería religiosa no ocupó un lugar preminente. De ahí que la talla del Crucificado de nuestro pueblo adquiera mayor singularidad e interés.

La escultura monumental adquiere un peso importante en la amplia trayecto-
ria artística de Enrique Pérez Comendador. Desde sus tempranos encargos y concursos en Sevilla y Extremadura, hasta una madurez en la que, desde una posición privilegiada, realiza obras de gran entidad para España y América.

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En Sevilla tenemos muestra de ello. La primera intervención de Comendador, con tan sólo 22 años,  en un conjunto monumental forma parte de un proyecto colectivo, junto a Joaquín Bilbao, Agustín Sánchez Cid, José Lafita y Adolfo López, reunidos por el diseño del arquitecto Juan de Talavera. Se trata del monumento a San Fernando en Sevilla, para el que el artista realiza en 1922 la estatua de Alfonso X el Sabio. Es una figura elegante, con un leve contraposto y cuya verticalidad se acentúa por la presencia de una imponente espada; los detalles están muy cuidados, destacando la estudiada posición de las manos.

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En 1928, y en el marco ya de la Exposición Iberoamericana, Comendador realiza para Sevilla el monumento a la Infanta María Luisa Fernanda de Borbón, ubicado en el magnífico parque que había donado a la ciudad y lleva su nombre. Ejecutada primero en piedra y con posterioridad en bronce, fue una obra bien remunerada.

La figura, solemne como una matrona romana, con la única concesión de una rosa en la mano, descansa sobre un sencillo pedestal de apenas un metro de altura.

Monumento de doña Luisa de Orleans en el Parque de Maria Luisa

También vinculadas a la Exposición Iberoamericana de 1929 se encuentran las dos figuras femeninas que bajo un triple arco flanquean la escultura alegórica de España firmada por Manuel Delgado Brackembury en la Puerta de San Diego (delante del restaurante “La Raza”, mirando a la Glorieta del Cid Campeador) a la entrada del Parque de Maria Luisa . Son dos alegorías, que fueron concebidas por Comendador como La riqueza espiritual y material de Sevilla, y rebautizadas por un periodista como El Cielo y la Tierra de Sevilla, nombre con el que han pervivido. La primera sostiene en su mano una versión de la Inmaculada de Martinez Montañez, como referencia al esplendor del arte sevillano; su postura, algo afectada, deja traslucir con los paños mojados un desnudo de formas rotundas, mientras los rasgos del rostro remiten al arcaísmo griego y el arte etrusco.

El Cielo de Sevilla

Pendiente siempre a la convocatoria de cualquier concurso publico de importancia  que se convocara, en los que se movía como pez en el agua. Durante la República optó al concurso para el monumento a Pablo Iglesias en el madrileño Parque del Oeste, ésta era una iniciativa de gran envergadura. A ella acude en colaboración con el arquitecto Luis Moya, con un sorprendente proyecto, de gigantescas proporciones, destinado a alcanzar los 22 metros de altura y albergar en su interior una biblioteca con 38 plazas.

Pablo Iglesias. 1932.4

No hacía asco a nada y participaba, como ya hemos comentado en todo concurso fuera del signo que fuese. Ya en Roma, 1934,  realiza el boceto para el monumento a los aviadores Barberán y Collar, que surge ese mismo año.

Tras su llegada a España, 1941,  se suceden algunas obras religiosas, retratos y proyectos diversos, obras menos ambiciosas, como el retrato de Francisco Rodríguez Marín en Osuna de 1943, sí se verían culminadas. Las representaciones en bronce de Hernán Cortés, Vasco Núñez de Balboa y Pedro de Valdivia se exponen en el Museo de Bellas Artes de Badajoz, y la de Francisco Pizarro en la Diputación de Cáceres.

Otro aspecto hasta ahora poco conocido es el intento de Comendador de participar en la obra escultórica de la Cruz del Valle de los Caídos.  Es un boceto para el basamento de la cruz, cubierto en su totalidad por un friso con relieves; junto a esta pieza se conservan una media figura, coronada y con un cáliz, que representa posiblemente al evangelista San Juan, o quizás un profeta, además de una ampliación del busto a una escala mayor.

Estatuas ecuestres que tendrán una gran relevancia en la proyección nacional y americana de Enrique Pérez Comendador; Hernando de Soto, Pedro de Valdivia, la de Franco en Gijón y los bocetos con sólo el caballo terminado de Queipo de Llano que nunca llegó a realizar.

El último monumento que recojo en la trayectoria de Pérez Comendador es el relieve monumental dedicado al maestro Jacinto Guerrero en el Paseo de la Rosaleda en Toledo, realizado en 1976 e inaugurado el año siguiente.

Enrique Perez Comendador

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ZAFRA

ZAFRA. Plaza Mayor

Mercaderes de Zafra

 

“Hay que decir, no obstante, que los Suárez de Figueroa habían mantenido siempre unas excelentes relaciones con esta minoría ya en sus posesiones sevillanas.

No es de extrañar, por tanto, que el número de judíos en Zafra se incrementara en los años inmediatamente posteriores a los pogroms que tuvieron lugar en tierras andaluzas a finales del siglo XIV. Esta sintonía entre señor y súbditos quedó patente cuando don Gomes invita a establecerse en la villa a Pedro de Toledo, para que con más comodidad continuará con la traducción al castellano de la Guía de perplejos de Maimónides, cuya segunda parte concluirá aquí en 1419.

 O el compromiso que la aljama adquirió con el segundo señor de Feria, don Lorenzo II Suárez, y su esposa de regalarles cada año un marco de plata.

 La presencia de una aljama en Zafra es indicativo de un nutrido grupo de judíos, que de nuevo se vio incrementado tras el edicto de expulsión de los mismos en Andalucía a comienzos de 1483. Sus principales lugares de asentamientos intramuros de la villa hay que situarlos en torno a la plaza Pública, alrededores de la primitiva iglesia, y en la zona septentrional, es decir, en las calles que rodeaban la antigua ermita de Santa Catalina de Alejandría (hoy San José), y que en un documento de 1500, por el que se concede la venia papal para convertirla en parroquia, es denominada como sinagoga.

 

El poder económico de la judería zafrense no era nada desdeñable y como tal fue puesto a prueba en los diversos repartimientos que se efectuaron entre los años 1474 y 1491, parte de ellos destinados a sufragar las campañas de la guerra de Granada.

Pero esta convivencia quedó interrumpida bruscamente con ocasión del edicto de expulsión o conversión de 1492. Un grupo minoritario optó por convertirse y permanecer, mientras que la mayoría prefirió seguir profesando su religión y se marcharon, estableciéndose en lugares próximos del reino de Portugal.

 Sin embargo este alejamiento no fue muy duradero, pues en algunos casos, previa conversión, retornaron en 1494. Una vuelta en la que reclamaron les fueran devueltas todas sus pertenencias, pero esta era una demanda difícil de satisfacer y que no hallaría solución hasta el año 1498.

Ahora bien, la devolución del patrimonio no fue el principal problema al que debieron enfrentarse los nuevamente convertidos, sino a la Inquisición, quien desde Llerena velaba porque el bautismo de estos nuevos miembros fuese sincero.

Fruto de este celo fueron numerosos los condenados por el Santo Oficio, cerca de cuarenta, si bien algunos pudieron lavar este estigma mediante el abono de cierta cantidad de dinero.

 En las décadas siguientes, estos y sus descendientes consiguieron insertarse en la trama socioeconómica de la villa y poco a poco fueron borrando las huellas de su ascendencia. Pero no por ello abandonaron sus actividades, con lo que consiguieron dominar y controlar, como ocurriera antaño, el tráfico comercial, ya sea por medio de una humilde tienda, desde los grandes almacenes de los mercaderes o a través de la constitución de compañías comerciales que operaban tanto en el ámbito provincial o internacional. Ello permitió a esta burguesía comercial participar en el gobierno local y a sus hijos enviarlos a las universidades para emprender el camino de la alta política.

 Una decisión que incidiría en el devenir de este grupo, que poco a poco fue abandonando sus menesteres originales y adoptando las pautas de comportamiento de los cristianos viejos.

 En las primeras décadas del siglo XVII parece no quedar rastro de su ascendencia, buena prueba de ello es que los procesos en los que se vieron inmersos son meramente testimoniales, como el sucedido al zapatero Gonzalo Sánchez, que huyó de sus garras y se estableció en México, aunque para su pesar hasta allí llegaron los tentáculos del santo oficio de Llerena, donde acabó siendo condenado en 1574”. (*) 

(*)Educación y cultura en una villa nobiliaria: Zafra, 1500-1700

      José María Moreno González . Huelva 2014


A mi padre, don Alejo
y a mi madre, doña Juana,
y por gusto de padrinos
amí me llaman Leonarda.
He llegado a quince años
con regalo de mi casa,
dispusieron de casarme
con un mercader de Zafra;

Y yo les he respondido
que no me traten de nada,
que soy muy pequeña y niña
muy pequeñita y muchacha
y tengo mis ojos puestos
y entregadita a mi alma
en el más bizarro mozo
que pasea la Atalaya;

El mercader que lo supo
salió una noche de Zafra
para matar a mi amor
según la intención llevaba.
Y yo, como leona herida
y yo, como leona brava
me puse un vestido de hombre
salí por la puerta falsa;

Con mi caballo ligero
que corría que volaba,
di vueltas a la ciudad
y no pude encontrar nada.
Al fin le vine a encontrar
a la puerta de mi casa.
En el pecho le di un tiro
que a Dios le entregó su alma.

De allí me fui a Badajoz
sin reconocer ventaja
y cogí catorce ingleses
que de mí se embelesaban.
De que me ven tan valiente
por capitán me nombraban.
Ya camina el regimiento
que camina para Zafra.

He pedido alojamiento
para quedarme en mi casa.
Estando un día comiendo
la patrona me miraba:
-¿Qué me mira usted patrona
qué me mira usted a la cara?
-¿Qué quiere ustes, que le mire
que le mire yo a la cara?
que esos dos hermosos ojos
son de mi hija Leonarda.

-Levante la madre mía,
levante la madre amada:
Dígame uste, ¿don Alonso,
don Alonso dónde para?
-Don Alonso se metió
predicador en la Mata.

Siete años serví al Rey
siete sin ser en campaña,
siete me he de meter monja
al convento Santa Clara.
Ya camina el regimiento
caminan para llevarla
a meterla en un convento
entre tiros y descargas.

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Desde el Molino de Pujíma

 

Para ir “entrando en leche”, me he metido a leer el recorrido de la Procesión de este año, el año pasado recuerdo que yendo en la Diana de la Virgen nos metimos por detrás de la ermita de la Trinidad hacia las calles Peñuelas pero inmediatamente, nos volvimos para continuar por el Peñoescalón hasta la Plaza, por lo tanto está claro que este año la “mancha ” que toca es más hacia el sur oeste del Peñoescalón, o lo que es lo mismo desde donde estuvo la Taberna de Pedrero hacia abajo; las Peñuelas Chicas para entendernos. 

Allí es, calle San José, donde empieza oficialmente la Procesión, la calle de Candido Pelota, de Bando, de los Capaos, Paquillo Mendoza, algunos más  y el Huerta.

Subirá girando a la derecha pasando por delante de la casa de la Magdalena Pernil y de Don Andrés Rite, el de don Segundo el Médico, seguirá hacia el “Cuartel de la Guardia que está en la callepiñuelas” , ¡Cuantas vivencias!, (Cristobal y Rufino hijos de guardia civil, era Cristobal el de la mancha a la altura de la ceja). Ea, ya hemos llegado a la casa de la Bernabea, fiel escudera de las Salesianas.

Tiramos ahora hacia la izquierda camino de los pocillos, se barrunta por allí el trasiego y el run run de palique entre las mujeres que van y vienen, cántaro en bandolera,  algunas llevan incluso dos ; uno sobre la cadera y el otro sobre la cabeza, sí, sobre la cabeza, mientra otras,  echadas sobre las “paneras” restriegan y restriegan hasta sacarle brillo a la ropa.

De aquí, hacia la izquierda subiríamos  hasta el Molino, para nosotros era simplemente y nada más y nada menos que : El MOLINO de, el Cabezo del Molino. Este era nuestro punto de encuentro para, desde allí, comenzar la marcha por un caminíllo que bordeaba la vertiente norte del cabezo. Entre los relatos de aventuras inventadas y alguna que otra peleilla, andando, andando, sin darnos cuenta,  estábamos ya ante la cancela de la Huerta de Pelota. Continuábamos,  siempre en dirección a poniente, nuestro caminar bordeando la cerca huertana hasta llegar hasta el regajo. Era allí en donde estaba  la, para nosotros,  “inmensa” piedra y el charco del Tesoro para  siguiendo un poco más adelante, por fin, llegar hasta la bocamina del Socavón de la Mariana.

porque

 

En El Molino, imaginario ya, estarán esperando;  Gorito, Juana “la loca”, el Cote Cote, La familia entera de los Dogos, en fin, tantos y tantos entrañables personajes que nos hicieron una niñez tan feliz en aquél, entonces arrabal, de nuestro pueblo rodeado de cercaos y campo por todas partes, menos por el núcleo que conformaban el caserio de El CABEZOELMOLINO.

P. D.

Perdonenme que haya usado este subrrealista relato para confesar que casi no conozco nada del recorrido que hará la Virgen. A cambio, he intentado describir para los menos mayores,  aquel Valverde que como yo,  vivímos.

 

Feliz Fiesta a todos.

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FERIA DE VALVERDE.

Incansables ellos, de Torreblanca

Incansables, también nosotros

Incanzables

Venían tres o cuatro, de los cuales tres eran Quero de apellido,  hermanos oriundos de Morón de la Frontera, el cuarto Pepe Carrasco (en la foto tocando  la batería) de Torreblanca (Sevilla) cantaba por Bambino más que bien, todos ellos bizcos y con un “chin pún” único en aquellos años sesentas y setentas. Los Incansables de Torreblanca, la Banda de la Sopa o Los Quero .

Juan Quero , en la foto de pie tocando el acordeón,  basurero de profesión era cliente mío, ese acordeón se lo vendí en Sevilla. Cuando menos te lo esperabas aparecía hecho un cristo, oliendo a basura, con el dinerillo liadillo que venía a hacer una entrega para el instrumento, nunca retiró un artículo sin haberlo pagado integro. Todo lo cachondo y simpático que tenía en sus incansables actuaciones, lo tenía de serio en sus compromisos. Juan y Pepe sobreviven, los demás murieron.

VILLA PAQUITA- BIGOTE. Miguel y Paquita

 

Incansables fueron también Miguel y Paquita , BIGOTE, que con su gran generosidad y mejor humor nos abrían su casita “VILLA PAQUITA”, allá en el Empalme, junto a la caldera de esencia de Morián, a veces con las claras del día porque de verdad, eramos ¡¡¡INCANSABLES!!!.

 

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Como otra tocaya suya, mi abuela, vivió en la Calleja aunque más abajo, justo frente a la casa parroquial, en el número ocho, en la Posada.

 

 

 

 

También  pequeña, pero grande muy grande de sonrisa y corazón, era la madre de “Los Catilla” gente singular; artistas, tallista, tanguero, comerciante, meteorólogo, filósofos todos, mujeres universales ( España, Africa, Bella, etc.) , comprometidas siempre con su entorno. Durante el tiempo que la conocí jamás mostró su pena, mucho menos cualquier atisbo de rencor, afable y cariñosa.

 

Para la chiquillería de entonces la posada fue una casa singular no sólo por la arquitectura, nunca debieron desaparecer las posadas ;  la de la calle Arriba, la de la calle Abajo, la de Juanillo “El herraó”, su arcada, el suelo empedrado, etc. a todo ello había que añadir la “memoria en blanco” , esculturas inacabadas, bocetos de obras que se truncaron  a tiro sucio y cobarde una mañana en las tapias de Beas, en el treinta y seis.

 

Allí,  Manuela Jimenez Delgado comenzó a vivir su pena, su agonía, llevada como pudo, aliviada a golpe de visitas de sus hijos y nietos, de tertulias en el cuerpocasa y al fresco de la Calleja dandonos ejemplo de bondad, prudencia y misericordia.

 

Feliz  Feria a todos. 

 

Andrés Romero Álvarez

 

11 de agosto, semana de la Feria de Valverde.

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Breve historia de una donación

 

“La Goya“, fundada en 1897 por  Ignacio Romero,  alcanzó a partir de 1910 coincidiendo con la boda de su dueño con Reposo Contioso Arrayás, “la Reposita de la Goya” para todos los que la conocimos y quisimos.

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Reposita era más lista que el hambre, excelente conversadora, muy dinámica, una gran trabajadora  y mejor relaciones públicas además de mescenas de algún universitario de los poquisimos de entonces a los que sacaba de apuros en aquellos tiempos tan difíciles.

Tras los años gloriosos de bailes, actuaciones y grandes kermes, ya narrados por mi sobrino Diego Romero Veiga en su entrada en “devalverde.es”, el pasado enero, sus abuelos Reposo (heredera del negocio) y Porfirio dieron un sesgo al negocio convirtiendolo en Salón de Billar y futbolines den el saloncillo del patio, tras la jubilación de Reposita en 1949 , había enviudado en 1948. 

Al final de los años setenta, coincidiendo con la donación  del coste de la confección del nuevo y actual Simpecado de la Hermandad del Rocio por el abuelo paterno de Diego Romero Veiga gran impulsor del Rocio en Valverde, fue en dos ocasiones hermano Mayor de la hermandad, logró de sus consuegros Reposo y Porfirio la donación de las bolas de billar de la GOYA, una vez cerrado el negocio, en 1981 muere Porfirio. 

Simpecado de Valverde. Detalle

Gracias pues a la generosidad de la abuela Reposo Sánchez Contioso que donó las bolas de marfil y al interés y el empeño del abuelo Diego Romero Pérez se logró la Carambóla; Cara y manos de la Virgen y el Niño del Simpecado de la Hermandad de la Virgen del Rocio de Valverde del Camino, son ¡¡ de las bolas de billar de “LA GOYA”!!.

Carambola del Simpecado

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VALVERDE DEL CAMINO. Tosantos 2006

Fue en Tosantos

El 1 de noviembre de 2006, viendo salir el paso con la Virgen del Reposo, tras la hora del Angelus, tras haber presidido la solemne misa de la Renovación del Voto de los Cabildos Municipal y Eclesiástico que desde 1756 viene celebrándose tras el desgraciado acontecimiento del Terremoto de Lisboa.

Junto a Elena, mi mujer, y Ana Maria, mi cuñada, me encontraba en la puerta de lo que antes fue “la Drogueria SUR, frente a la taberna del Cuquillo. Desde allí mi mirada, fijada en la veleta de la torre, fue bajando siguiendo el haz de luz que el sol lanzaba, paralelo al capitel, hasta el florido trono de la Virgen. Volvió  atrás mi vista, hacia arriba, hasta detenerse en la estampa que la silueta de una cigüeña posada sobre el “bolillo” del angulo izquierdo de la baranda que corona el campanario. 

Aquella imagen de la cigüeña, espectadora de excepción, en aquel momento tan extraordinario, me llevó a construir la historia que ahora en el vídeo les cuento… 

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LA PLAZA

Días pasados he ido subiendo fotograias de diferentes épocas y autores, la mayoría anónimas, a la página del Facebook, https://www.facebook.com/DeValverdedelCamino, en donde se mostraba la imágen de nuestra Plaza de Ramón y Cajal a través de los tiempos. Conforme fui observando las diferentes épocas iba descubriendo detalles, reconstruyendo historias, recordando el Valverde, oído contar y el vívido. 

Observando la imagen de la foto que a continuación les presento, anterior a la Plaza del “Templete ” primero, del Bar Central años más tarde, recordé …, fue como un flash…, que

La Plaza 1949

El enmarcado en rojo sobre el pavimento de losetas de “cemento” gris, semejando una greca o cenefa, cortado en sus cuatro esquinas en angulo recto con cruz en “aspa” y  en el centro una gran cruz al modo de “cruz de san Andrés”, trajo a mi memoria el recuerdo de nuestro entrañable  “Torito Colorao”

La Plaza 1949

Seguí observando la fotografía, al tiempo que la  memoria empezaba a funcionar, junto al roa roa, observé una figura de mujer con babi o bata de trabajo blanca, justo en la esquina, vuelta hacia la pared, entonces aún no existían los jardincitos, año 1949, que más tarde junto con los naranjos con jaulas de madera blanqueada se pusieron en la reforma en la que se introdujo el Templete.

Allí, recordé, en el rincón había una fuente con un gran grifo de cruceta en metal.

Y… EL AGUA, ¿de donde venía el agua?, hasta 1971 no llega el agua corriente a Valverde. Cada año, en la revista de Feria leíamos, muchas veces en portada; ULTIMA FERIA SIN AGUA,  a lo que solíamos añadir; segundo año triunfal. 

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¡¡¡El Pozo!!!, en la plaza había un pozo tapado con un bloque, como los husillos aunque terminado/camuflado con solería igual a la del resto del pavimento de la  plaza,  señalizado con un rótulo en letras de palo seco terminado en metal, incrustado en las losetas que decía; 

POZO

La Plaza.1949-pOZO Y gRIFO

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