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Archive for the ‘La Crisis’ Category

Cabo de año

CABO DE AÑO

El oficio que se hace por algún difunto el día que se cumple el año de su fallecimiento.Aniversaria parentalia

  • Al cabo de un año, tiene el mozo las mañas de su amo.
  • Al cabo del año, más come el muerto que el sano
  • En año bueno, el grano es heno; en año malo la paja es grano
  • Año caro, harnero espeso y cedazo claro
  • Acudid al cuero con el albayalde que los años no pasan en balde
  • Al cabo de los años mil, vuelve el agua por dó solía ir
  • El año derechero, el vesugo al sol y el hornazo al fuego
  • La mitad del año con engaño y arte y la otra parte con engaño y arte

Del Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Academia, segunda impersión año 1769.)

El año pasado por estas fechas subía a youtube un vídeo en el que llamabamos la antención sobre los cambios producidos en la RADIO TELEVISIÓN ESPAÑOLA, se producía entonces la muerte de un modelo histórico de gestión de lo que funcionó como Corporación con acuerdo de todas las fuerzas politicas. Hoy con tristeza celebramos el Cabo de año de aquella nefasta medida del ya insostenible gobierno Rajoy.

 

 

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En el último Pleno Municipal

Quizás porque estamos en plena Bienal de Flamenco de Sevilla, el Ayuntamiento de Valverde en su  último Pleno celebrado el pasado 17 de septiembre ha querido sumarse al acontecimiento con este recital.

 

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La tortilla de patatas.

Los años de la dictadura en España fueron tiempos de cartillas de racionamiento, de penurias, de escasez… Pero también dicen que el hambre agudiza el ingenio y de eso en este país vamos “sobraos” (o eso me gusta creer).

En los años 40, debido a la guerra, la política económica de Franco y el aislamiento internacional, en España escaseaban los alimentos. El gobierno decidió controlar la distribución de las mercancías, asignando a cada persona cierta cantidad de los productos básicos más escasos: azúcar, arroz, aceite, pan, judías…, que había que recoger con la Cartilla de Racionamiento. Estas cartillas se establecieron el 14 de mayo de 1939 y se suprimieron en 1952.

Solicitando la cartilla de racionamiento

Funcionaba la distribución de alimentos mediante la asignación de una cartilla personal llamada “Cartilla de Racionamiento”, que mediante cupones y previo pago de los mismos se asignaba a cada ciudadano, alimentos de primera necesidad. El suministro lo designaba la Comisaría General de Abastos que cada semana anunciaban públicamente el porcentaje, la cantidad y precio de los alimentos que se adjudicaban.

Cada ciudadano tenía asignado el proveedor o tienda de comestibles que podía utilizar.

Era imposible adquirir de una forma legal cualquier alimento que no estuviera controlado por el Racionamiento, salvo que se acudiera al mercado negro que se llamaba “estraperlo”, con precios por muy encima de lo establecido por la Comisaría de Abastecimientos.


Las personas que se salían de la normativa legal tenían altos riegos de ser condenados con penas de cárcel.

 

«Las cartillas eran de 1ª, 2ª o 3ª categoría en función del nivel social, el estado de salud y el tipo de trabajo del cabeza de familia. Los productos que se entregaban eran básicamente: garbanzos, boniatos, bacalao, aceite, azúcar y tocino; de cuando en cuando se encontraban maravillas como café, chocolate, membrillo o jabón. Rara vez se repartía carne, leche o huevos, que sólo se encontraban en el mercado negro.

Transcribo a continuación una tabla para hacer idea de los alimentos que se suministraba a cada persona por semana, que podía cambiar según las necesidades, cantidad y alimentos circulantes en cada momento según criterio de Comisaría de Abastecimientos (CAT).

-Un cuarto de litro de aceite.

-Cien gramos de azúcar terciada.

-Cien gramos garbanzos.

-Doscientos gramos de jabón.

-Un kilo de patatas.

-Un bollito diario de pan


 

 

 

 

 

 

 

 

 

La leche era uno de los bienes más preciados en un país que libraba una batalla contra el hambre que dejaron las balas

 

El pan, que era negro, porque el blanco era un artículo de lujo, quedó reducido a 150 ó 200 gramos por cartilla. Se tenía que contar con el permiso de las autoridades para hacer la matanza. Muchas veces en las casas se hacía el pan por la noche para evitar a los agentes de la Fiscalía, pero al día siguiente lo encontraban por el olor y decomisaban el pan. A veces la gente desenterraba los animales muertos y se los comía.


Lógicamente la cantidad de comida era insuficiente y la gente tenía que buscarse la vida. Los gatos se degustaban por liebres (”dar gato por liebre”), patatas a lo pobre, patatas al Avión (patatas hervidas con laurel y un toque de colorante marca “el Avión”), leche aguada, guisos de castañas y bellotas, achicoria por café…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero el más curioso de todos: “tortilla de patatas sin patatas ni huevos”.

 

“La parte blanca de las naranjas situada entre la cáscara y los gajos se apartaba y se ponía en remojo a modo de patatas cortadas. Los huevos eran sustituidos por una mezcla formada por cuatro cucharadas de harina, diez de agua, una de bicarbonato, pimienta molida, aceite, sal y colorante para darle el tono de la yema.”

No sé cuál sería el resultado final de esta peculiar tortilla pero no me diréis que no era ingenioso.

 

Marzo de 1947: Patatas norteamericanas para los madrileños

Y con cartilla de racionamiento…

Publicado en el diario Ya el 1 de marzo de 1947.

perra chica

patacón

real

peseta "rubia"

Duro

El

 

 

 

Patacón era una moneda de diez céntimos de peseta. Dos perras chicas, hacían un patacón. Dos patacones y una perra, hacían un real.

El real era una moneda que llevaba un agujero en el centro. Cuatro reales, eran una peseta.

A la moneda de peseta, se le llamaba “rubia”

Cinco pesetas, hacían un duro. Por lo que veinte duros, eran cien pesetas.


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